
Porque puta que me molesta el estómago.
SoMoS ToNtOs, No PeSaDoS
Que la luna me jugó chueco el otro día. Pensé que dormía, pero me di vuelta para el otro lado de la cama y la socita esta me iluminó la cara y me despertó. Para jamás volver a dormir.
Me puse en plan de venganza, así que me preparé para la noche siguiente. A las 10 pm busqué el telescopio y comencé a armarlo. Llevaba guardado varios años, medio desarmado para no ocupar tanto sitio en el reducido espacio que implica vivir en un depto. A las 2300 noté que faltaban piezas. Me las arreglé como pude e instalé el telescopio en mi balcón.
Ahí estábamos, la luna y yo (bueee y las luces de Gran Avenida, los edificios que están cerca, las casas y todo eso). No me acordaba cómo buscar y enfocar. Así que demoré un buen rato buscando el cuadrante que correspondía para ver el objeto deseado.
Finalmente di con ella. Y fue un momento sublime. Me sentí tan emocionada como cuando nos presentamos y la vi por vez primera de tan cerca.
No sé si la desperté al tiro, pero debió sentirse observada.
Ahí estaban todavía sus cráteres, los mismos que había descubierto años atrás. Estaba tal cual la había dejado. Los años no pasan por ella.
Le pregunté por qué me había despertado. Que qué carajo pretendía. Pero no me respondió. Lo único que hacía era moverse y salirse a cada rato de la mira.
Le dije que para estar tan vieja ni se le notaban los años. Se volvió mover. Pero se movió ahora toda cocoroca, la viejuja esa.
Le dije que por mi sí pasaban los años. Y ahí se quedó quietecita, como queriendo escuchar.
... y le conté.